Mitos Clásicos: Artemisa y Diana


ARTEMISA DIANA

Nombre griego: Ártemis.

Equivalente romano: Diana.

Se le considera una diosa muy femenina y atractiva. Es representada eternamente joven y virgen, nomalmente cazando o rodeada de animales salvajes. En la mitología romana se le representa con una antorcha lunar dado que es la personificación de ésta.

Artemisa Diana se dice que es hija de la diosa Démeter, pero los mitógrafos antiguos afirman que es hija de Zeus y Leto/Júpiter y Latona. A Ártemis se la conoce también por ser la hermana melliza de Apolo/Febo, dios del sol.

La diosa Hera, al descubrir la infidelidad de su esposo Zeus, amenazó con descargar su ira sobre la tierra que acogiera a Leto para dar a luz, a causa de sus amenazas, Leto empezó un largo peregrinaje por distintas regiones donde siempre se le negaba la estancia por miedo a las amenazas de la diosa Hera. Al fin, Leto llegó a la isla Delos, donde dió a luz a los mellizos Apolo y Ártemis. Zeus, en agradecimiento por dar a luz a sus hijos protegió la isla de las posibles represalias y ésta isla fue consagrada al culto a Apolo. Ártemis le pidió a Zeus, su padre, que le concediera el permanecer virgen y poder vivir en los bosques, dedicándose a la caza junto a un grupo de compañeras, ninfas, etc. Zeus le concedió todas sus peticiones, Ártemis solicitó a Hefesto que le confeccionara un arco y unas flechas para poder dedicarse a la caza. Por último, el dios Pan le entrego una jauría de perros para que acompañaran a la diosa en las monterías.

La diosa participa en varios mitos.

Mito griego de Níobe y Leto: Donde Níobe, alardeó en público de ser superior a Leto al haber parido y criado a catorce hijos, mientras la diosa sólo había engendrado dos. Como castigo, Leto pidió a sus hijos que acabaran con la vida de los hijos e hijas de Níobe, encargo que cumplieron de inmediato. Los catorce jóvenes murieron bajo las flechas de los mellizos. Níobe, loca de dolor ante la muerte de sus hijos, escapó de Tebas y buscó refugio en Asia, donde se tendió a llorar desconsoladamente hasta convertirse en piedra. De sus abundantes lágrimas se formaron las fuentes del río Aqueloo.

Mito griego de Acteón: La diosa Ártemis se encontraba bañándose en un estanque junto a sus compañeras, Acteón, que se encontraba de caza por los alrededores, las descubrió por accidente. Aunque las compañeras de Artemisa se apresuraron a cubrir el cuerpo desnudo de la diosa, el joven se quedó admirando la belleza de la diosa mancillado así la virginal divinidad. Enfurecida, Artemisa convirtió a Acteón en un ciervo, y azuzó contra él a sus propios perros y éstos lo despedazaron.

Mito romano de Calisto: Calisto era una joven noble, hija del rey de la Arcadia, que había decidido consagrar su vida a Artemisa y ser una de sus compañeras. Para ello, era necesario que hiciera un voto de castidad. Pero, el dios Zeus se encaprichó de la joven Calisto y, tras engañarla haciéndose pasar por la diosa Ártemis, la violó, dejándola embarazada. Calisto trató de ocultar su estado durante todo el tiempo que le fue posible, sabiendo que Ártemis no consentiría que permaneciera en su séquito una mujer que no fuera virgen. Pese a sus esfuerzos, en una ocasión en la que la diosa y sus compañeras estaban bañándose en un estanque, ésta descubrió el embarazo de Calisto. Como castigo por haber roto su voto de castidad, Ártemis transformó a la joven en una enorme osa. Tras permitir el parto, Zeus elevó a la osa a los cielos como compensación por el castigo que había sufrido, convirtiéndola en la constelación de la osa mayor.

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