Una distopía de Mireia

50 de Fíclepo, 2534

   Querido Jamie, si estás leyendo ésto es que ya eres lo suficientemente mayor como para asimilar porqué no puedo darte mi testimonio personalmente.

   Al igual que cualquier historia ésta tiene su principio y es por el que empezaremos, para ello, debemos remontarnos a lo más cercano posible temporalmente, el año 2000. El mundo no era en absoluto perfecto, es más, en apenas 50 años acabamos con las reservas de petróleo y combustibles fósiles que regían nuestros avances tecnológicos así que, como eficientes armas de destrucción, acabamos con todo aquello que nos creó, con la propia naturaleza. Tuvieron lugar enormes desastres naturales adulterados químicamente gracias a la contaminación humana, se exterminaron razas, datos históricos, todo por lo que nuestros antepasados lucharon, el mundo se convirtió en una enorme bomba de contaminación humana a punto de estallar en cualquier momento y arrasar el espacio en su totalidad. Con ésto quiero que entiendas porqué un año tiene 17 meses y antiguamente solo 12, antes los meses constaban de 28,30 o 31 días y actualmente nuestro mes más escueto consta de 54, también considero necesario decir que las 34 horas que constituyen un día anteriormente eran nada más que 24. El objetivo de mis palabras es que entiendas la causa de la realentización que tuvo nuestro planeta durante un largo periodo de tiempo en relación con el sistema solar. El planeta Tierra quedó paralizado temporalmente.

   Afortunadamente, o desgraciadamente, según tu punto de vista, aquellas catástrofes no fueron suficientes para exterminar la vida humana, sino que fueron los propios humanos quienes lo hicieron. En consecuencia a las mutilaciones provocadas por las catástrofes, médicos y científicos se vieron obligados a operar y trasplantar todo tipo de miembros mutilados para evitar el fin de la raza humana, dichas operaciones sólo podían resistirlas los más fuertes, aquellos con posesión de mejores genes, aún así era complicado resistir a la mutación genética que experimentaba el ADN corriente. Éstas mutaciones biológicas ponían en un alto grado de peligro a los individuos.

   Los médicos y científicos, al ver lo que habían creado se sintieron dioses alimentados de ambición y ego, así que llevaron a cabo la ley más básica de la naturaleza, la supervivencia del más fuerte. Alteraron la naturaleza humana con todo tipo de mutaciones biológicas y decidieron una cosa, si no conseguían la cura de las enfermedades , morirían aquellos con posibilidades de padecerlas,  prolongando así la esperanza de vida. De éste frívolo modo nuestros queridísimos médicos y científicos pasaron de ser héroes a ser los principales asesinos de nuestra sociedad, en la cual lo único que importa es la posesión de un ADN perfecto.

   Con ésta carta quiero explicarte el motivo de tu esterilidad. Debido a la ambición de nuestros asesinos, todos los jóvenes de entre 14 y 20 años permanecían internos en el CFH (Centro de Fertilidad Humana) ya que se encontraban entre los umbrales de edad donde se experimentaba el pleno apogeo fértil, en éstos centros los jóvenes estaban expuestos a una alimentación saludable adulterada de hormonas y sometidos a múltiples actividades que favorecían la fertilidad, pasado el periodo de fertilidad comprendido entre los umbrales, para salir del centro los jóvenes tenían que someterse a una castración extrema, donde la cirugía quedaba descartada por temor a que los químicos «ensuciaran» el ADN y se produjesen mutaciones involuntarias. En consecuencia de éste temor las castraciones extremas consistían en la amputación de los genitales, en ausencia de anestesia. En el caso de las mujeres, se amputaba el útero y las trompas de Falopio, por otro lado, a los hombres se les amputaban los testículos. El motivo de estas mutilaciones no era otro que «proteger nuestra raza de seres imperfectos» según su propio testimonio. Afortunadamente conseguí escapar antes de que cometiesen esa barbarie en mi cuerpo y de éste modo te cometí a ti, el mejor crimen por el que he pagado en mi vida.

  Nuestros queridos asesinos no tardaron en enterarse de que eres un «ser imperfecto» y yo una criminal por haberte dado la vida, así que yo misma me sometí a la mutilación a la que ellos dan nombre de castración porque conocía bien el precio de mi condena. El pago por tu vida fue la mía y con ello mi ADN, por eso mi sangre corre por tus venas, mi ADN está en todas y cada una de tus células y mis huellas dactilares están impresas en las yemas de tus dedos.

Mi mutilación fue el precio por tu vida lejos de aquella cárcel llamada CFH.

Te quiere, mamá.

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