Teoría tema 2

Heroínas y aprendices

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Teoría tema 2

¿Cómo se transmiten los valores (actitudes, normas) y la memoria cultural?

– Las normas se transmiten en forma de códigos legales, los acontecimientos en forma de narraciones; pero la cultura inscribe todos esos elementos en un marco más amplio, para evocar el mundo de la vida común: p.ej. la Biblia, el Corán, la Divina Comedia, las novelas modernas, la Enciclopedia ilustrada, Internet

Las estructuras sociales se representan por medio de los símbolos: p.ej., las pirámides de Egipto (sociedad estratificada) o los rascacielos (sociedad compleja), los emblemas del poder (las “bestias” adoradas en los templos y temidas en el Apocalipsis)

Una sociedad patriarcal, capitalista y militarista produce, lógicamente, símbolos violentos y aterrorizantes: p.ej. el Castillo de Kafka o de las novelas góticas.

Pero no son los únicos signos con refrendo social. La diversidad real es mucho mayor, irreductible; los símbolos o, al menos, sus interpretaciones (como en el Panteón de las mitologías o de los santos medievales), son diferentes en distintos grupos sociales, como es el caso del culto interclasista a Isis por sacerdotisas femeninas, plasmado en el origen de la novela occidental; los evangelios y las primeras comunidades cristianas en el ámbito del imperio romano; o el Nican Mopohua durante los inicios de la Conquista de América. Haré referencia a esas obras en su momento.

¿En qué se diferencia el aprendizaje y la sabiduría a que da lugar, respecto del adiestramiento o el adoctrinamiento?

No consiste en una mera repetición o reproducción de esquemas culturales y estructuras sociales, sino en la comprensión de las relaciones entre conceptos y hechos, así como en el cambio y la sustitución de aquellos paradigmas que no son válidos: el patriarcado, el dominio, el acaparamiento, la violencia.

Las obras literarias cuya validez perdura a lo largo de los siglos designan y actúan valores arraigados en la humanidad común: buenos, verdaderos/verificables o bellos/veraces. Más acá de su fundamentación metafísica, los valores se fundan en la experiencia del encuentro, el diálogo y la (auto)reflexión que se hace actual en las grandes obras.

¿Qué influye para que se produzca un cambio de los valores y, en especial, de los valores estéticos, de tal forma que sirva para aprender?

Lo que ocurre es una reconfiguración profunda del mapa social-simbólico, es decir, de las relaciones y las estructuras sociales. No todos los cambios ocurren en una progresión lineal, a diferencia de lo supuesto por la teología y la filosofía de la Historia (Agustín de Hipona, Hegel). Los saltos cualitativos de los que tenemos huellas escritas en el periodo histórico describen el cambio de la antigüedad a la modernidad en la comprensión de los fines de la literatura:

a) Mundo clásico: enseñar y entretener (docere / delectare)

b) Mundo medieval: ambas funciones son separadas a la fuerza (cfr. el prólogo de Cervantes al Quijote)

– adoctrinamiento: instituciones religiosas

– entretenimiento: literatura en lengua vulgar

c) Modernidad: los nuevos géneros (poesía, novela, ensayo, historia) sirven para el aprendizaje de los humanos libres, en disputa con el dogmatismo.

Lo que sale a la luz desde finales de la edad media son las expresiones culturales que se correspondían con la posición subordinada y amenazada de los esclavos, las mujeres y los extranjeros. Es reconocido el valor del cuidado, las emociones, y la relación interpersonal. La comprensión de los más vulnerables influye decisivamente en la estética, como también en la ética y el derecho, e incluso en las ciencias: primero en la medicina; desde hace varias décadas, en todas ellas, gracias a los movimientos sociales antinucleares y, después, ecologistas.

Pero no todos los cambios producen un aprendizaje: pueden ser regresivos, ineficaces o impuestos, como fue el caso en la era de los totalitarismos.

Además, contra una posición estrictamente materialista, los cambios no proceden sólo de la economía, como un reflejo, sino que pueden ser propiciados por los símbolos, gracias a la acción comunicativa de una persona o de un grupo social donde se anticipa otro mundo posible.

Nos sirven de ejemplos a) los sabios y sabias: Jesús, Gandhi, Nelson Mandela, Mary Ward, Rigoberta (M’in) Menchú, Vandana Shiva, Oscar Romero; b) las redes de solidaridad que inciden en los cambios actuales: Foro Social Mundial, Intermón-Oxfam, Greenpeace, etc.

¿Son más “primitivas” las culturas más sencillas o “prehistóricas” que las sociedades complejas y modernas (los imperios, los sistemas)? ¿Es que no aprenden las culturas aldeanas, campesinas?

Será uno de los temas a tratar en la próxima Unidad Didáctica 3: el drama social.

Quienes han etiquetado a las demás culturas como bárbaras, primitivas o prehistóricas han sido los estereotipos y prejuicios de Occidente (y las culturas dominantes en cualquier lugar). Los cristianos fueron acusados de ateísmo por el imperio romano, entre los ss. II-IV. Luego, la élite se hizo cristiana para anular, si podía, su fuerza a favor del cambio.

En la actualidad, la bipolarización entre relativismo o dogmatismo sigue nutriendo estrategias de política cultural que predican la eliminación y exigen la exclusión mutua.

Sin embargo, el aprendizaje ocurre siempre sobre la base de la memoria compartida. Los nuevos géneros son recreaciones de los antiguos y surgen como resultado del mestizaje entre grupos y culturas diversas, en correspondencia con valores reprimidos: p.ej., la dignidad del cuerpo frente a las metafísicas que legitiman el dolor y/o el sacrificio de los débiles.

¿Cómo aprenden los seres humanos y cómo ocurre el aprendizaje por medio del arte y la literatura?

El aprendizaje humano es descrito por la psicología constructivista, social y evolutiva (Piaget, Vigotsky, Bruner, etc.) como la maduración de capacidades innatas en los marcos proporcionados por distintas culturas. Las facultades del aprendiz no son pasivas, sino operativas e interactivas:

– Imitación: la Zona de Desarrollo Próximo entre un-a aprendiz y un par más capacitado = entre los intérpretes (audiencia, lectores, incluso los autores) y los personajes que dan entrada a un mundo desconocido, comenzando por el narrador

– Imaginación: re-creación de mundos reales (esferas sociales de interacción) y mundos ficticios o hipotéticos

– Actuación de formatos adquiridos (tipos de discurso, guiones) e invención a partir de lo conocido y reconocible, gracias a actos creativos

La integración cognitiva (blending) ha sido investigada por la lingüística y la psicología durante las últimas décadas, desde Chomsky a Mark Turner y Gilles Fauconnier. Pero su modo de operar había sido previamente explicado por la filosofía o el arte, y por teóricos como Mijail Bajtin o Lev Vygotski, desde una perspectiva social.

La génesis de una nueva personalidad se explica gracias al encuentro y la integración con los otros. Sus bases se encuentran en la relación entre niños y cuidadores, durante un largo proceso de maduración exigido por la extrema vulnerabilidad de la criatura humana. El mejor modo de mitigar esa condición vulnerable es el lenguaje, la narración y la comunicación permanente, en todas sus dimensiones.

La capacidad de integración cultural nunca deja de ser un signo humano, sea cual sea la edad y la capacidad física. No es mera adaptación al medio (camaleónica), sino una interacción que permite transformarse a la persona sin perder su identidad. No se limita a la “copia” de gestos o de roles, sino que da lugar a una nueva realidad por la relación entre espacios mentales distintos (double scope blending).

La cultura durante los últimos siglos ha cambiado profundamente gracias a que su zona central ha integrado las formas de vida y los símbolos que permanecían en los márgenes desde el origen del patriarcado y de la esclavitud: la equidad de género entre mujeres/varones significa un intercambio de roles y de valores, lo mismo que la interculturalidad entre grupos dominantes y otros que habían sido subordinados.

La “inteligencia mestiza” en nuestro tiempo (y en cualquier época) contrasta con el paradigma dominador/dominante de la economía y del militarismo. Las nuevas esferas de interacción y nuevas formas (géneros literarios y artísticos) surgen de la convivencia intensa, la mezcla de códigos, la amistad y el amor. Ejemplos:

– el aprendizaje de los romanos con esclavos griegos cultos dio paso a la helenización del imperio entre los ss. II a. C. y III d. C. (como luego pasó con el cristianismo)

– la integración entre judaísmo, Islam, cristianismo y cultura griega en Al-Andalus dio pie al surgimiento de los nuevos géneros en la literatura romance (andalusíes, sefardíes, provenzales)

– el mestizaje del s. XX en Occidente, propiciado por los movimientos sociales y las vanguardias, antes impedido por las castas, ha propiciado una gran diversidad de formas, que no han perdido sus raíces: culturas orientales y amerindias; arte total africano (cfr. unidad 3)

¿Es el aprendizaje una línea del pasado al futuro, un proceso acumulativo, o una profundización acerca de la experiencia: la memoria común?

El aprendizaje ya ha ocurrido en germen, sea cual sea la cultura, asociado a la capacidad de lenguaje y la competencia comunicativa: en mundos periféricos, subordinados y marginados (registro familiar, crianza, redes femeninas) o en espacios centrales (instituciones: ritos de iniciación, religión, literatura, sistema educativo).

¿Qué “módulo” o facultad humana es más importante para aprender: la memoria, la imitación, la experiencia o la inventiva?

Hay distintos tipos de aprendizaje según sea el prototipo cognitivo:

memoria

tradición, traditio, paradosis (religión, derecho)

diccionario, conocimiento enciclopédico

imitación

técnica

reglas operativas, competencia comunicativa

experiencia

ciencia

trial and error, verificación, evaluación

inventiva

arte, filosofía

hipótesis, abducción, descubrimiento

Ahora bien, para que ocurra el milagro de aprender (a diferencia del mero adiestramiento) y los saltos cualitativos en el saber (saber-ser, saber-hacer), ha sido especialmente eficaz “la ciencia de la experiencia”.

En nuestra época, después de haber investigado la experiencia objetiva o empírica (las ciencias experimentales) durante cinco siglos, desde Galileo, y haber cultivado la experiencia subjetiva (el ensayo y la libertad modernas) desde Montaigne y, sobre todo, el idealismo alemán, podemos recuperar la fuente marginada: la experiencia interpersonal.

La escucha atenta y empática, la amistad y el amor hacen posible la comprensión y la sabiduría: la felicidad y el sufrimiento, lo bueno y lo malo para cada uno y para todos (los deseos buenos o malos), son categorías relativas, que incluyen a todos los seres humanos. Averiguar sus motivos no consiste sólo en conocer las causas físicas del placer y el dolor, ni en agarrarse a unos axiomas sin sensibilidad, sino que pone en juego todas nuestras inteligencias (cfr. Martin Gardner y D. Goleman), a través de la literatura: lenguaje, ritmo y armonía, relación interpersonal, autorreflexión, descripción del medio.

¿Cómo aprenden los personajes?

Aunque el discurso histórico y la literatura tienen una forma común (la narratividad), sin embargo, sus funciones sociales son distintas:

a) Los personajes de la historia son/somos agentes de procesos y responsables de acciones documentables. Hay que tener muy en cuenta la enorme diferencia entre los efectos del trauma en las víctimas, que prefieren ocultar su vergüenza, respecto de las estrategias de la mentira oficial por parte de los dominadores y agresores, quienes reprimen la memoria de los oprimidos. Debería ser una obviedad, pero a veces lo olvidamos.

b) Los héroes y heroínas aprendices son prototipos culturales, que sirven para hacer comprensibles sus mundos subjetivos, aunque también nos ayuden a conocer un mundo social ajeno, e incluso un mundo objetivo (descripciones):

b.1. Aprendizaje fantástico: La adquisición de saber por el personaje sigue un itinerario en línea (aventura, consecución de un objeto de valor), el cual sólo es interferido por una amnesia o una separación (impedimento mecánico), o bien por una transformación física (metamorfosis), aunque dichos símbolos tienen un significado inconsciente reprimido.

b.2. Aprendizaje “realista”: El relato saca a la luz los obstáculos interiores. Obliga al protagonista a salir de sí mismo o enajenarse gracias a un diálogo auténtico con otros personajes (incluido el narratario o lector implícito), así como por una relación profunda y problemática con el contexto: la sociedad, los seres vivos, los símbolos místicos.

¿Cómo nos relacionamos con los personajes?

La Zona de Desarrollo Próximo entre maestro y aprendiz es mediada por el texto y, en mayor grado, por la obra literaria. En realidad, el texto interactúa con su audiencia como si fuera una persona, gracias a una estructura compleja: narrador-narratario, autor implícito – lector implícito.

La relación estética entre la audiencia o los lectores y los personajes ocurre en forma de identificación proyectiva, gracias a la capacidad comprensiva y la inteligencia integradora que nos hace ponernos en el lugar del otro.

La identificación con los héroes/heroínas tiene varios cauces, que se gradúan y varían según el género: la empatía (mayor en la comedia), la admiración (mayor en la épica), el distanciamiento (en mayor grado tanto la tragedia como la comedia grotesca).

a) Una identificación extrema, hasta el grado de la fusión, nos impide cualquier reflexión sobre el ethos del personaje y sobre la acción, a no ser que la trama cambie de signo.

b) Un distanciamiento provocado hasta el punto en que sea imposible cualquier identificación convierten al personaje en objeto pasivo de la sátira o de la condena total, con un efecto deshumanizador.

A través de la identificación y, especialmente, por medio de la empatía y el distanciamiento (auto)reflexivo, se produce el aprendizaje como un proceso cognitivo peculiar: la integración cognitiva con el otro ser y la comprensión de su mundo subjetivo (deseos, motivos, intenciones, pensamientos, actos), tanto en lo que se asemeja a nosotros como en lo que difiere.

Sobre todo por medio del arte y la literatura, la tendencia a objetualizar al otro humano es superada por la inteligencia emotiva, que no carece de (auto)reflexividad:

a) Nos hacemos más conscientes de nuestras emociones en diálogo con el personaje, al igual que de las suyas.

b) La capacidad de escucha y comprensión se forman progresivamente, hacia el ideal humanista de la aceptación incondicional del otro ser, a través de sus manifestaciones, sin prejuzgarlo.

¿Cómo aprendemos con los personajes?

Por contraste con la experiencia directa en relación con otras personas, la narración o la presentación de otro ser y otro mundo, a través de medios simbólicos, se producen por medio del andamio que antes he descrito: el autor construye un escenario virtual, aunque hable de sí mismo. Se dirige a un “lector implícito” o un narratario al que invita a participar en el mundo narrado. Por tanto, la imagen y el discurso del personaje son configurados por una cultura y un autor concretos.

Es cierto que las sociedades muy estratificadas restringen las oportunidades de encuentro y aprendizaje, lo cual tiene efectos sobre la literatura: los prototipos de héroe son estáticos (cfr. Bajtín, 1953-54). No obstante, veremos en la próxima unidad didáctica que ese esquematismo sirve a la reflexión de la audiencia: los símbolos condensados, el ritual y el drama social.

Las formas de relación entre audiencia/lectores y personajes se hacen más complejas gracias al protagonismo de héroes y heroínas que cambian a lo largo de la historia: p.ej. el héroe épico del Mío Cid provoca compasión desde el comienzo, gracias a su defecto y a su afecto, es decir, su vulnerabilidad y su lealtad; el pícaro protagonista del Lazarillo inspira más empatía que otros “pícaros” posteriores, a causa de una veracidad de la que carecen otros relatos; don Quijote induce una mezcla de emociones en los lectores, de forma que prevalezca la compasión junto con un desenlace nada épico.

Los aprendices, desde finales del s. XVIII (Revolución Francesa) son los protagonistas juveniles, que ya no permanecen encerrados en un estatus: el joven que progresa socialmente, desde el Wilhelm Meister de Goethe, hasta Rojo y negro de Stendhal; o la joven de mente liberal (lectora de novelas) que encuentra un marido rico que la valore y la apoye: desde las heroínas de Jane Austen, hasta las protagonistas incomprendidas, malvadas y trágicas de Thackeray, La feria de las vanidades (Vanity Fair, 1847); Flaubert, Madame Bovary (1857), Clarín y Galdós (cfr. Unidad Didáctica 11).

La cultura moderna produce una apertura de la sociedad a mundos desconocidos y multiplica las esferas sociales: amplía la juventud hasta abarcar toda la vida: los lectores aprendices se identifican con héroes y heroínas aprendices (cfr. Unidad 14).

A través de los medios de comunicación contemporáneos: los audiovisuales e Internet (la blogosfera), los recursos narrativos y estéticos de la literatura testimonial son usados para provocar la participación de espectadores o audiencia en un mundo virtual-real, que no cabe clasificar ni en el ámbito de la ficción ni en el documento supuestamente objetivo. La persona se construye a sí misma como un personaje de la libertad y/o del compromiso con valores éticos y estéticos. Sirvan de ejemplo los programas informativos que se centran sobre el relato de una persona que describe su ambiente y narra su vida, aunque sea a grandes rasgos: Callejeros, 21 días (Cuatro), Españoles y Andaluces en el mundo, Destino: España, Acción directa (RTVE), Invisibles (Antena 3), etc.

Así pues, la relación entre el personaje en el texto (el mundo narrado) y la persona en el contexto (los agentes que interactúan y se comunican) nos ayuda a entender que:

a) El desarrollo humano es un proceso histórico. En un contexto social cada vez más variable, los cambios obligan a las personas a un aprendizaje permanente a lo largo de la vida.

b) La literatura y las artes son escenarios virtuales para el aprendizaje de los seres humanos, a través de la experiencia posible en el lugar del otro.

c) De acuerdo con (a) y (b), las artes y los medios de comunicación representan la vida, pero no son un mero reflejo; también facilitan los cambios sociales y promueven el desarrollo de capacidades cruciales para la adaptación al entorno vital: el lenguaje, la motivación.

En las grandes obras literarias, la profundidad del análisis permite reflexionar sobre los valores del aprendizaje, los fines del desarrollo humano, las injusticias sociales y las frustraciones o los sufrimientos de toda índole que provocan en sus víctimas; sean las víctimas de una estructura opresiva, sean los sujetos de unas opciones erróneas que eran motivadas, a su vez, por ciertos símbolos: la propaganda ideológica, el márketing.

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